¡Oh, sí!, ya lo creo que sí. Esta vez es la buena. Que tenían razón que no soy diferente, que no vas a cambiar en tu puta vida y no merece la pena vivir jodida esperando un milagro. Ya no creo en las segundas oportunidades, ni en el cambio inesperado de la gente.
Ya está se acabó no quiero que me llames, que hables de mí, ni que me sigas, no quiero más "te quiero", ni notitas bajo la almohada jurándome amor eterno porque así no es.
Que me equivoqué, que no me gustas.
No voy a decirte te odio, porque no es así, es más siento pena por ti porque posiblemente nunca podrás llegar a comprender lo que es querer a una persona hasta la saciedad.
Así que mientras tanto que te den.

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